26 Noviembre 2011
Una mañana Gregorio se levantó temprano, más de lo de costumbre, a listó su mochila y su fiambre para ir a la escuela. Apurado salió de su casa porque quería llegar temprano. Además el centro de estudios quedaba distante de su casa. La escuelita donde asistía Gregorio estaba a una hora de su hogar, entre los pajonales de la altura de Hualgayoc, cerca de las lagunas; lugar donde el frío congela a veces hasta las ganas de estudiar, se decía siempre él.
Algunas veces se detenía con sus amigos de la escuela a arrojar piedritas a las lagunas, para así asustar a los pececitos que tranquilos disfrutaban de las cristalinas aguas de aquellas lagunas solitarias y silenciosas en esas inmensidades llanuras de la jalca. En muchas ocasiones se habían divertido corriendo tras los patos que nadaban en las lagunas, quienes asustados volaban alborotados de un lado para el otro. Si tenían suerte algún pato se cansaba y era víctima de cualquier estudiante, quien lo atrapaba, lo maneaba y lo escondía tras los pajonales hasta la hora de regreso, para luego llevarlo a prepararlo y saborearlo en un rico guiso.
Era costumbre reunirse con sus amigos e ir en mancha a la escuela con el fin de pasarlo bien el trayecto.
Hasta ese día en que Gregorio había madrugado más que de costumbre y de pronto todo cambió, todo se volvió triste para él y para todos sus amigos que disfrutaban cada mañana tales aventuras de chiquillos. Todo fue diferente cuando al llegar a las lagunas se dio cuenta que no había nada, absolutamente nada se veía ante sus ojos. Por un momento se quedó perplejo y quieto en un pensamiento confuso al no creer que sus ojos solo observaban huellas de las grandes maquinas que habían atropellado y desaparecido las lagunas. Un llanto inundó su alma y un dolor punzó su corazón. Sus amigos llegaron y con caras sollozas se le acercaron para preguntarle si sabía algo. Con un gesto triste y moviendo la cabeza Gregorio corrió hacia la escuela, quería gritar no sé a quién, quería llorar pero el llanto era interno. Al llegar a la escuela fue directo a su profesora Lucía y le preguntó cuál era la razón por lo que habían hecho tal desastre. La profesora solo atinó a decir que la mina había tomado posesión de dicho lugar para que hagan sus excavaciones y exploten el oro de la tierra.
La desesperación y tristeza de Gregorio llenaba cada vez su alma y sus recuerdos. No podía aceptar tal hecho, le venía a la mente cada mañana y cada acción que hacia él y sus amigos y sobre todo le daba pena aquellos pececitos que fueron muertos por la mano destructora del hombre. De regreso a casa no quiso regresar por el mismo lugar sino que tomó otra vía para así no ver todo el desastre en ese lugar. En su casa se encerró en su cuarto y se puso a llorar de tristeza, de dolor y rabia por todo lo que había visto. Su mamá que siempre le esperaba con una sonrisa en los labios y algo de comida servida corrió hacia el cuarto y vio llorando a su niño consentido, al único hijo que tenía y al que siempre le veía feliz llegar a casa, ya sea con un pato entre sus manos o a veces mojado por los juegos que hacía con su amigos en el agua. Rosaura, su madre, le abrazó y le secó sus lágrimas, pero Gregorio no paraba de llorar desesperado. Ella le preguntó porque lloraba y el no respondía nada, solo lloraba y cerraba sus ojos para así pensar que todo era un sueño. Ese día no comió nada, solo se encerró en su cuarto y después de llorar se puso a pensar en todos los buenos recuerdos que le dejaba aquel lindo lugar para él. Su sueño era que un día estudiaría ingeniera forestal y así haría un proyecto en protección de ese lugar para darle a conocer al mundo como sitio ecológico y natural de la región andina.
Esa noche después de tanto pensar se quedó dormido sin ánimo de levantarse. Rápido un sueño abrazó su mente y de repente se halló parado en las lagunas, con sus amigos buscando con la mirada los pececillos de colores que nadaban alegres en esas lagunas inmensas y cristalinas. Los patos oscuros y azulinos volaban ante sus ojos todos alborotados y él corría con sus amigos tras ellos hasta cansarlos. El viento despeinaba sus cabellos y silbaba en los ichus, el cielo azul sonreía ante sus ojos y los rayos del sol abrigaba sus mejillas. Todo parecía estar en paz en dicho lugar, una tranquilidad llenaba su alma que hace unas horas estuvo herida y lastimada.
Al rayar el día su madre lo llamó como de costumbre a desayunar y notó una sonrisa que se desprendía de sus labios. Gregorio se encamino a la escuela y quiso ir a ver si ese lugar estaba ahí, intacto, como antes. Al llegar ahí pudo notar que todo estaba conforme antes, todo era lo mismo. Las lagunas reflejaban el color del cielo en sus aguas, sus amigos ya estaban jugando con el agua y corriendo de aquí para allá. Lo llamaban, pero él asombrado no podía moverse solo observaba sonriendo y con asombro toda la naturaleza ante sus ojos. Sus amigos le preguntaron qué porque no corría con ellos y Gregorio mirándolos a uno por uno solo le hizo esta pregunta:
¿Qué harían y como se sentirían ustedes si una mañana se levantan y todo esto ya no está aquí?
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25 Octubre 2011

Se realizó exitosamente en nuestro bello Bambamarca, Tierra de la Poesía, con la participación de muchas delegaciones de poetas internacionales, quienes con su palabra llenaron los corazones de versos y algarabía.
Luis Yáñez, poeta arequipeño, quien fue homenajeado, es uno de los pocos poetas de hoy en dia que hacen sentir con su palabra, su vasta experiencia no ha enseñado que la poesía es un trabajo de compromiso con el pueblo y con uno mismo.
Este festival realizado en Bambamarca nos ha enseñado que debemos luchar por el cuidado del medio ambiente que es el más afectado por la mano del hombre. por eso la poesia de cada poeta a punta a una protesta en favor del medio ambiente; cada poeta presente con su vo
z lo afirmó de esa manera.
El fruto de dicho festival dejó reunido bajo un libro a 75 vates de diferentes lugares, llamados: los 75 faunos delirantes, que sueñan con un mundo diferente donde la justicia sea el pilar de una sociedad limpia y alegre. el trabajo de cada uno de ellos se reunió en el libro "Ontolírica del Viento", cuyo promotor cultural el Prof. César Mejía Lozano, hizo realidad para que quede grabado por siempre la poesía de toda una gama de poetas que asisitieron al magno evento.
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15 Abril 2010
RESURRECCIÓN
Ahora que la justicia
es tan sólo un retrato que se ve
tras el espejo roto de la ignorancia.
Ahora que me duelen las palabras,
me están sangrando las entrañas.
Ahora que se busca un bonzo
para crucificarle mirando otro cielo,
se me arruga el dolor en la garganta.
Ahora que se oye un grito de infancia
y su llanto es más claro y perpetuo,
hoy conozco realmente mi regazo.
Ahora que la risa es un gesto de tristeza
y el silencio una voz que se queja,
no sé donde estará mi alma ajena.
Ahora que su llanto se ha acabado,
que el palo se ha roto en sus dolidas costillas,
que la soga se le ha hecho un nudo en la garganta
y los testigos son efímeras horas calladas,
me sorprendo que mi desdén se esté maltratando.
Ahora que Vallejo ha muerto detrás de las palabras,
su pena está crucificada
en otros besos de su amada...
Ahora que su muerte anunció su fama
y su pobreza era un hilo de sangre
secándose en los recuerdos
de setiembre, alejados.
¿Quién dirá que está enfermo todavía?
Ahora busca la vida de sus frías manos tiernas
para tocar todas las puertas cerradas
y entregarles sus trocitos de pan fresco
con cada golpe que duele en la vida.
Ahora que todos adivinan su muerte
corrigiendo su jueves santo... se pasman!
Ahora me duele su tristeza
y su vaga pesadumbre me consume;
quisiera sentarme a caminar con él
y con un gesto de risa, contagiarle
a los afanes de su rostro apagado,
y jugar con los viejos dados eternos
hasta cicatrizar la emoción inmensa.
Quisiera decirle que su Vanguardia
en la distancia ya se aleja,
que ya Dios se ha sanado
con la resurrección de su misterio.
Decirle que su andina y dulce Rita
está llorando su partida...
Hoy comprendo porque la vida
le gustaba mucho menos,
si hoy cuesta vivir en un jamás momentáneo.
Ya no quiero que llores César Vallejo
con una culpabilidad que me atormenta,
con una debilidad que te oprime las palabras;
sabes, hoy Miguel se ha cansado de esconderse
y ha salido al sol de todos los días
a descansar en los brazos de tu madre!
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27 Enero 2010
ASCENDIENTE
í hasta los ojos de la noche
d para contemplar
n el sueño de las madrugadas
e y así poder percibir el rocío
c brillar en la cabellera del alba,
s y así poder oír la melodía sagrada
A que se arranca del viento
para sacudir mi alma que d
e
s
c
i
e
n
d
e hasta ti!.
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11 Octubre 2009
NUEVA PARANOIA
Y mi locura es haberte querido,
es haber dibujado el sol en tu mirada
y haber bajado la luna
para darle forma en tu sonrisa
y en cada noche incendiada.
Todavía sigo deshojando margaritas
con tus labios de jardín pintado.
Mi locura es saber que no estás,
pensar que inventas la tristeza
de la que se disfrazan mis días.
Es ubicarme fuera del tiempo
para alcanzar tus recuerdos,
es caminar desorbitado
por tus pechos descubiertos.
Mi locura es tu locura de no pensar en mí,
de no existir en tus sueños,
de estar sumergido en tu olvido
como náufrago, como puñal asesino.
Es caer del cielo de tus ojos
hasta el océano de tu cuerpo
o tal vez escalar hasta el pico más alto
de la fortaleza de tu brazos
o descender a tus noches de insomnio
donde quedaron atrapadas mis manos.
Mi locura es perderme en tus pensamientos
y es nacer en tu palabra cuando dices:
¡estás loco!... y sigo riendo... y digo:
estoy loco?
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18 Febrero 2009

TU TIEMPO
Tu tiempo tiene tornados tiritando tímidamente
e
n
e
l
h
o
r
i
z
o
n
t
e
del destino huraño que se escapa
de estas manos tan injustas
de haberte sujetado aqui
fuertemente al corazón
fusilado amándote
firme.
Tu
tiempo
tiene
trinos
tan
tiernos
en
el
estribor
anclado,
agazapado
aquí...
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18 Febrero 2009

POST-ALUCINADO
Si tu voz se durmiera en mis palabras
los versos hablarían cada mañana,
el sol que entra por tu ventana
tocaría aquella puerta
en donde se esconden
todas tus locuras de amar
y tus formas sublimes
de dejarte desnudar en mis pensamientos.
Algún poema sin nombre
acaricia las fronteras de tu piel
tendida en mi recuerdo.
Los susurros de la noche
que se anclaron en tu morada
buscan los otros murmullos
del amor arrodillado
en las trincheras de la miseria.
Así, desde mi pobreza
los harapos de la soledad
te amarán inconfundiblemente;
las páginas sueltas del olvido
rebuscarán en tus cabellos
la mísera forma de quererte.
Pobremente te amaré
agazapado como presa
de las fieras del amor indomable.
Si tan solo tu voz
soñara con las enredaderas
de mis acuchilladas palabras,
El libro caído en mi llanto
se desempolvaría de tinieblas,
se vestiría con tus brasiers,
tropezaría cautivo
en mis manos vacías.
Llena de todos los mundos
te hubiste haber quedado
cuando te imaginé
entre mis brazos.
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18 Febrero 2009
EN LÁGRIMAS DE MUJER
Mujer, tu llanto se parece
a la música de una guitarra desquebrajada,
al eco violento que se detiene en mi descanso.
Tu llanto se rompe en el silencio de un bosque
donde las fieras duermen placenteras
y cada lágrima tuya es la escarcha
de este invierno asolapado en el abrigo.
Mujer, sólo tu llanto me enmudece
y me arranca el grito para romperlo en el silencio,
sólo tu llanto,
solo tu llanto de causes
cruza el paradisíaco mundo de mi sueño.
Sí, mujer, en tu llanto nacen mis congojas
y palidece el tiempo enraizado,
desfallecen mis matutinas sonrisas,
flaquean mis fuerzas
y se aferran a ti mis torpezas.
Tu llanto que bendice las noches incorrectas
va mojando toda la plenitud de esta aguerrida nostalgia,
esta nostalgia alegre de pensarte,
de dibujar tu sonrisa en mi piel de tardes inconclusas
que aún esperan el epílogo de tu voz
para clausurar este ruido callado de tu ausencia.
Tu llanto, tu llanto que me llama
y me aleja de tus lágrimas.
servido por carlos-dane
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