RESURRECIÓN (En homenaje a César Vallejo)
RESURRECCIÓN
Ahora que la justicia
es tan sólo un retrato que se ve
tras el espejo roto de la ignorancia.
Ahora que me duelen las palabras,
me están sangrando las entrañas.
Ahora que se busca un bonzo
para crucificarle mirando otro cielo,
se me arruga el dolor en la garganta.
Ahora que se oye un grito de infancia
y su llanto es más claro y perpetuo,
hoy conozco realmente mi regazo.
Ahora que la risa es un gesto de tristeza
y el silencio una voz que se queja,
no sé donde estará mi alma ajena.
Ahora que su llanto se ha acabado,
que el palo se ha roto en sus dolidas costillas,
que la soga se le ha hecho un nudo en la garganta
y los testigos son efímeras horas calladas,
me sorprendo que mi desdén se esté maltratando.
Ahora que Vallejo ha muerto detrás de las palabras,
su pena está crucificada
en otros besos de su amada...
Ahora que su muerte anunció su fama
y su pobreza era un hilo de sangre
secándose en los recuerdos
de setiembre, alejados.
¿Quién dirá que está enfermo todavía?
Ahora busca la vida de sus frías manos tiernas
para tocar todas las puertas cerradas
y entregarles sus trocitos de pan fresco
con cada golpe que duele en la vida.
Ahora que todos adivinan su muerte
corrigiendo su jueves santo... se pasman!
Ahora me duele su tristeza
y su vaga pesadumbre me consume;
quisiera sentarme a caminar con él
y con un gesto de risa, contagiarle
a los afanes de su rostro apagado,
y jugar con los viejos dados eternos
hasta cicatrizar la emoción inmensa.
Quisiera decirle que su Vanguardia
en la distancia ya se aleja,
que ya Dios se ha sanado
con la resurrección de su misterio.
Decirle que su andina y dulce Rita
está llorando su partida...
Hoy comprendo porque la vida
le gustaba mucho menos,
si hoy cuesta vivir en un jamás momentáneo.
Ya no quiero que llores César Vallejo
con una culpabilidad que me atormenta,
con una debilidad que te oprime las palabras;
sabes, hoy Miguel se ha cansado de esconderse
y ha salido al sol de todos los días
a descansar en los brazos de tu madre!
